El
Ministerio de Cultura declaró Patrimonio Cultural de la Nación al Carnaval de
Puquina, que se celebra en la provincia de General Sánchez Cerro, departamento
de Moquegua.
Mediante
una Resolución Viceministerial publicada hoy en el Diario Oficial El Peruano,
se establece que esta declaración responde a que se trata de una manifestación
en la que se conjugan diversos elementos de origen prehispánico y europeo que,
de acuerdo a la cosmovisión local, favorecen la fertilidad y la reproducción
social y agropecuaria, fortaleciendo a su vez la cohesión y la identidad
cultural de la población del distrito de Puquina.
Las
celebraciones del carnaval se inician luego del solsticio de verano (21 de
diciembre), que coincide con la Navidad, y continúan con una serie de
actividades durante el mes de enero y febrero. En el distrito de Puquina, los
carnavales se celebran entre los meses de enero y marzo, época de intensas
lluvias de la que se espera resulte una abundante producción agrícola y el
crecimiento de suficiente forraje para alimentar al ganado.
Como en
la mayor parte de la región andina, en esta localidad, los recursos
agropecuarios constituyen los principales medios de vida de la población,
tratándose de una actividad económica que se encuentra ritualizada e integrada
al calendario festivo.
En este
contexto se realiza el Carnaval de Puquina, importante espacio de expresión y
transmisión cultural tanto para los residentes como para las familias que han
migrado y vuelven especialmente para la fiesta.
Puquina
El
distrito de Puquina se ubica al noreste del departamento de Moquegua, provincia
de General Sánchez Cerro. Su capital, también llamada Puquina, se encuentra
ubicada a 3,088 metros sobre el nivel del mar y a 181.5 kilómetros de la ciudad
de Moquegua, capital del departamento.
Asimismo,
se ubica al este de Omate, capital de la provincia de General Sánchez Cerro,
territorio ocupado desde tiempos prehispánicos. Hacia el noroeste, dista 55
kilómetros de la ciudad de Arequipa, con la que históricamente ha establecido
sus principales vínculos económicos.
En la
actualidad, el distrito de Puquina posee una división político-administrativa
de cuatro comunidades (Chilata, Talamolle, Salinas Moche y Santa Rosa), nueve
anexos (Chacahuayo, Chuñuhuayo, La Huata, Orlaque, Segundía, Llojomure, Subín,
Pocohuayo y Tohata), y tres caseríos (Vallecito, Aylaque y Jorata).
Celebración
El
carnaval en Puquina tiene una duración de aproximadamente dos semanas, a lo
largo de las cuales en diversos lugares realizan encuentros, yunzas y visitas
entre vecinos. Oficialmente, el Carnaval de Puquina se inicia el 20 de enero de
cada año, en la fiesta de San Sebastián, cuando los devotos de este santo
realizan una serie de ofrendas, llamadas entrego, para pedir licencia a la
madre tierra, el inicio de las lluvias y el inicio del carnaval.
Asimismo,
las familias del distrito realizan lo propio en sus chacras y tinkan (bendicen)
sus ganados, utilizando como elementos rituales la chicha, hojas de coca,
aguardiente, cebo de llama e incienso. Esta costumbre se mantiene vigente en
los anexos como práctica comunitaria y, los últimos años, cuenta con el
respaldo de la Municipalidad de Puquina, instancia que lo ha incorporado como
parte de su calendario institucional debido a la importancia que tiene para la
población.
Las
celebraciones continúan el sábado previo al domingo de carnaval, con el
Encuentro de carnavales, actividad organizada por la Municipalidad Distrital de
Puquina, que convoca a las comparsas de las distintas comunidades, anexos, y
caseríos.
Durante
el encuentro se realizan «yunzas» o cortamonte, cada una de las
cuales agrupa a los pobladores de un determinado lugar. La yunza consiste en la
reunión de vecinos y familias alrededor de un gran árbol de eucalipto,
debidamente ataviado con abundante serpentina y globos, cargado de diversos
utensilios, menaje y prendas, alrededor del cual bailarán las comparsas y que,
luego de varias rondas, será tumbado por una de las parejas participantes. Se
trata de una costumbre extendida a lo largo del territorio nacional, que se
lleva a cabo durante la época de los carnavales. Este encuentro constituye un
espacio de representación de las identidades locales.
A partir
del día siguiente, domingo de carnaval, las comunidades, anexos y caseríos,
celebran durante uno o varios días para festejar las actividades propias del
carnaval tradicional de Puquina: la entrada de carnaval, las visitas de devotos
y la yunza. Si bien la fecha de los días de festejo varía en cada lugar, las
actividades se despliegan de manera similar en todos estos lugares.
Personajes
del carnaval
El
personaje del “Agüelo”, “Abuelo” o “Carnaval”, que personifica el tiempo de
carnaval, tiene un rol protagónico a lo largo de los distintos momentos de la
fiesta. A este se suma su “Viuda”, personaje que representa la alegría del
carnaval.
Tradicionalmente,
la llegada de los personajes se produce en lugares donde emerge el agua, como
fuentes, manantiales o riachuelos, hecho que pone de manifiesto la estrecha
relación simbólica entre esta celebración, el ciclo agrario y la fertilidad.
La
actividad es organizada por los devotos, personas residentes en Puquina y/o
miembros de familias que han migrado y regresan a la localidad con ocasión de
la fiesta. Por lo general, se trata de un varón y una mujer sin vínculo
marital, quienes deben prever con antelación todos los requerimientos que
demanda la festividad.
El
“Agüelo” es recibido por una comitiva que lo espera con alimentos y bebidas;
realizándose saludos y brindis, entre todos los asistentes. Luego de ello, este
personaje es conducido a la casa de uno de los devotos, lugar donde se
encuentran reunidos sus vecinos, familia e invitados, quienes luego de
compartir el almuerzo esperan el inicio del baile. A este encuentro se le
conoce como visitas a los devotos.
Los
músicos, cantoras y cantores juegan un rol muy importante en este momento, dado
que a través de las melodías y las coplas se establece la dinámica de la
reunión, con juegos y bromas entre los asistentes.
Las
cantoras, cantores y músicos son reconocidos como los portadores y transmisores
de la tradición oral y musical de sus comunidades. Tiempo atrás, los músicos
tocaban la música del carnaval con guitarra, flauta y tambor pequeño; luego de
pasar por la incorporación de otros instrumentos como mandolinas, acordeones y
guitarras eléctricas, los músicos mantienen la afirmación estilística de la
música del carnaval a través de la guitarra.
Los
músicos, que proceden de la localidad anfitriona, ejecutan los géneros del
carnaval de Puquina manteniendo ciertas características singulares que las
distinguen de la ejecución que realizan los músicos de otras comunidades del
distrito.
Por su
parte, las cantoras suelen ser mujeres adultas, con mucha capacidad para la
improvisación versada y una memoria muy desarrollada, que les permite mantener
el juego propio del carnaval, recreando las circunstancias y acontecimientos
que ocurren durante esos días.
Si bien
las coplas mantienen una continuidad año tras año, también se generan nuevas
coplas que reflejan la actualidad local. La presencia hispánica temprana y
continua en esta zona ha influenciado su desarrollo y vigencia. En sus
composiciones, se aprecia la irreverencia propia de la festividad carnavalesca
mestiza y, en su uso, es posible encontrar figuras tradicionales que se
reconocen por la composición de sus letras.
Durante
las visitas a los devotos, varones y mujeres arman la rueda o pandilla y de esta
manera, inician el recorrido colectivo por el centro poblado. Acompañados de la
música y las coplas, el grupo se desplaza visitando a los vecinos, muchos de
los cuales se irán sumando a la celebración.
En su
recorrido, la pandilla conducida por el “Agüelo” es agasajada por los vecinos,
quienes ofrecen alimentos, chicha y aguardiente a los participantes a lo largo
del recorrido. Cuando ingresa a una vivienda, la pandilla es guiada por los
músicos, que marcan la pauta del juego; cuando se trata de alimentos de la
chacra, el “Carnaval” los recibe en un costal, bendiciéndolos, para ser
entregados a alguno de los allegados de los devotos. Al finalizar, continúan
con su recorrido por la calle hacia la vivienda de otro vecino, donde se repite
la dinámica.
En los
casos que los festejos tienen una duración de más de un día, las visitas a los
devotos se repiten y una vez concluidas, la pandilla, devotos e invitados se
dirigen hacia el campo, donde ha sido plantado un árbol para hacer la
«yunza» o cortamonte. Allí se encuentra un grupo de vecinos
aguardando. En este lugar también se ha emplazado un equipo de sonido, que
servirá a los músicos para amplificar su música.
La norma
encarga a la Dirección de Patrimonio Inmaterial, en coordinación con la
Dirección Desconcentrada de Cultura de Ayacucho y la comunidad de portadores,
la elaboración cada cinco años de un informe detallado sobre el estado de la
expresión declarada, de modo que el registro institucional pueda ser
actualizado en cuanto a los cambios producidos en la manifestación, los riesgos
que pudiesen surgir en su vigencia, y otros aspectos relevantes, a efectos de
realizar el seguimiento institucional de su desenvolvimiento y salvaguardia, de
ser el caso.
La
resolución lleva la firma del viceministro de Patrimonio Cultural e Industrias
Culturales, Luis Guillermo Cortés Carcelén.